Dra. María de Lourdes Arriaga Solar
Directora General del Instituto Gestalt de Puebla
Sentarse a la mesa de la vida se parece mucho a sentarse frente a un plato caliente. Para alimentarnos de verdad, necesitamos oler la comida, llevarla a la boca, sentir su textura y, sobre todo, usar los dientes: masticar despacio, romper lo que es duro, saborear lo nutritivo y tener el valor de escupir aquello que está rancio o nos hace daño. Solo entonces el organismo asimila y crece.
Sin embargo, en consulta recibimos con frecuencia a consultantes con una profunda indigestión existencial. Unos abren la boca y tragan entero todo lo que el entorno les sirve —juicios, exigencias, culpas ajenas— sin morderlo un solo segundo. Otros miran el banquete con hambre voraz pero jamás se atreven a morder por miedo a atragantarse, o culpan al cocinero por el sabor amargo de su propio plato.
En la psicoterapia Gestalt fundacional, la resistencia no es un enemigo que deba vencerse a la fuerza; es la forma creativa en que el organismo aprendió a no intoxicarse cuando el entorno era hostil. Sanar el contacto implica devolverle a la persona sus dientes psíquicos para que aprenda a elegir conscientemente de qué se nutre y qué decide rechazar.
En la clínica cotidiana, esta digestión de la experiencia se explora a través de tres desvíos del contacto:
1. El introyecto: El peso de tragar sin masticar
El introyector es el consultante educado, complaciente y saturado de «deberías». Ha tragado normas familiares y mandatos sociales como si fueran piedras enteras. No sabe si realmente quiere lo que persigue, pero se siente culpable si no lo cumple.
-
El trabajo en consulta: Desarrollar la agresión dental sana (el impulso organísmico de deconstruir). Ayudamos a morder la orden introyectada: «¿De quién es esa voz que dice que no puedes equivocarte? Si masticas esa frase hoy, a tu edad adulta, ¿te nutre o te amarga?». Al destrozar el mandato en pedazos, la persona descubre que tiene derecho a escupir lo ajeno.
2. La proyección: Devolver el propio bocado al plato del otro
Quien proyecta no tolera el sabor de sus propias emociones —su rabia, su deseo o su vulnerabilidad— y prefiere atribuírselas a los comensales que tiene enfrente. Llega a sesión afirmando que todos lo rechazan, lo juzgan o lo envidian, desposeyéndose de su propia fuerza vital.
-
El trabajo en consulta: Reclamar la autoría de la experiencia. Acompañamos al paciente a reconocer su propio reflejo sin castigo: «Si esa mirada de juicio que ves en los demás fuera una parte tuya mirándote a ti mismo, ¿qué se está diciendo?». Recuperar lo proyectado devuelve el poder personal que se había puesto en manos ajenas.
3. La retroflexión: Tragarse el propio filo
En lugar de dirigir la energía hacia el entorno para poner un límite o pedir afecto, el retroflector hace consigo mismo lo que desearía hacer hacia afuera (o lo que desearía que otros le hicieran). Tensa la mandíbula, se muerde las uñas, se reprocha incansablemente o somatiza en forma de dolores corporales crónicos.
-
El trabajo en consulta: Restablecer la dirección de la acción en un campo seguro. Guiamos el movimiento contenido hacia la frontera de contacto: «Ese golpe o reclamo que te das en el pecho, si pudiera salir hacia este espacio o hacia esa persona, ¿qué gesto tendría?». Al liberar la contención muscular y relacional, la energía deja de desgastar al cuerpo por dentro.
El verdadero encuentro terapéutico no consiste en enseñar una técnica fría, sino en devolverle al consultante el placer de elegir su propio alimento vital. Quien aprende a masticar su realidad, a discriminar lo tóxico y a expresar su necesidad genuina, descubre que el mundo puede volver a ser un lugar donde vale la pena sentarse a compartir la mesa.
Referencias
-
Perls, F. S. (1942/1947). Ego, Hunger and Aggression. The Julian Press. (El análisis pionero de las fases orales, la agresión dental y el paralelismo entre la asimilación física y la digestión psicológica).
-
Perls, F. S., Hefferline, R. F., & Goodman, P. (1951). Gestalt Therapy: Excitement and Growth in the Human Personality. The Julian Press. (Sistematización de las interrupciones del ciclo de contacto: introyección, proyección y retroflexión).
-
Polster, E., & Polster, M. (1973). Gestalt Therapy Integrated. Brunner/Mazel. (La conceptualización de los mecanismos de defensa como modalidades de contacto en la relación terapéutica).
Añadir comentario
Comentarios